Amazon nunca falla a su cita. La que fallas eres tú, que con ese trabajo de locura que te has buscado, no estás en casa nunca, ni por la mañana, ni por la tarde, ni nada. Y no es plan de que te lleven el paquete con el termómetro germánico y los test de ovulación a la oficina, que no te vas a poder aguantar las ganas de comprobar ipso facto qué tienen de especial los termómetros de dos decimales y ya te ves, que para eso te conoces como si fueras tú misma, escaqueándote de alguna reunión y escondiéndote para abrir la caja en el baño de chicas. Todo muy normal y poco sospechoso. Mejor evitar las situaciones de peligro potencial.
En cuanto recibes el email ese de "su paquete tiene el número de envío tan largo que jamás lo podrá memorizar y será entregado a lo largo del día de hoy en el chiquipueblo", agarras el teléfono rauda y veloz. Ring, ring...
- Aquí agencia de transportes xxx.
- Aquí una loca enajenada en búsqueda de preñamiento. Mire, me han avisado de que hoy van a sacar un paquete para entregar en el chiquipueblo. No lo hagan. Repito, NO LO HAGAN. Es de vital importancia.
- Cuénteme más...
- Cuénteme más...
- Si van hoy al chiquipueblo no voy a estar en casa, y tendré que esperar a mañana para gestionar una forma de entrega alternativa, y eso no puede ser. ¿Lo entiende? El día 1 de mi ciclo es hoy, HOY. Puedo atrasar la toma de temperatura basal un día, pero no más, se trata de un método científico de complejidad extrema que me conducirá al preñamiento inmediato, y en mi estado esta puede ser la solución a todos mis males.
- Ajá, le entiendo. ¿Qué podemos hacer? Desde luego, el preñamiento inmediato es un asunto que no puede tomarse a la ligera.
- ¡Claro que no! Por eso iré yo misma a recoger el paquete donde usted me diga a horas intempestivas. El termómetro germánico tiene que estar en mi poder cuanto antes.
Y a las nueve de la noche, estás dando vueltas en un polígono industrial semiabandonado donde la empresa de transportes tiene su almacén, y te vuelves triunfal a casa con el termómetro y los test de ovulación (y unos test de embarazo de regalo, yupiiiiiiii, estos caducan en 2016).
Depositas el termómetro sobre la mesita de noche, concienciada de que lo primero que tienes que hacer a la mañana siguiente es tomarte la temperatura, como una momia, casi sin moverte en el cama cuando suene el despertador. Y así un día, y otro, y otro más, y cuando estés a la mitad aproximada del ciclo, la temperatura aumentará y eso significa que habrás ovulado y que mejor que hubieras follisqueado también antes de ovular para aumentar las probabilidades de preñamiento. Como no se puede cambiar el pasado todavía, para eso están los test de ovulación, para que desde el día 12 del ciclo te los vayas haciendo y preveas cuándo vas a ovular y le des al mambo locamente. Objetivo: que el óvulo no escape.
A mí el uso del termómetro y los test me pareció sencillo, no entendí tanta literatura en post y foros al respecto. Los test de ovulación me dan positivo, flipasssss, es lo único que me ha dado positivo desde que estamos en búsqueda de hipstercito. La información que obtuve durante los 4 meses que tomé temperaturas fue la que cabría esperar por la regularidad de mi sistema reproductor: ovulo regularmente entre los días 14 y 16 del ciclo, la subida de temperatura no da lugar a dudas y tengo un patrón de temperatura trifásico, es decir, una semana después de ovular, mi temperatura vuelve a subir porque sí.
Como sabéis, tampoco con ayuda de la temperatura hubo preñamiento... El termómetro germánico fue un fiasco total.
Y desde que recibimos malas noticias, estoy desobediente y rebotada con el universo y con Paulocoelhon el que más, que si antes no le aguantaba, ahora si me lo cruzo directamente le pego, estoy que paso de todo, y ni mido temperaturas, ni me tomo el fólico, ni leches en vinagre.
Parece que lo del preñamiento, de momento, señores, no es para mí.
