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martes, 8 de diciembre de 2015

5 cuentos para adultos y niños que no vas a cansarte de leer

Hace ya algunos meses, cuando todavía era un ser inocente e ingenuo, os abrí un ventanuco a mi corazón y os conté algunas cosas sobre mí. Todas ellas rigurosamente ciertas.

Muchos fans me preguntasteis en aquel momento por mi colección de cuentos. Los fans sois así. Os hablo de mis intenciones de dominar el mundo, y me salís con la colección de cuentos. Luego pasa lo que pasa, chatos. No digáis que no lo avisé.

Aprovechando que se acercan fechas señaladas (siempre me ha hecho gracia esta expresión tan viejuna), y que a lo mejor queréis hacer un regalo bonito para otros, niños o adultos, o pedirle un libro chulo a los Reyes Majos, voy a hacer un repaso a 5 cuentos que me inspiran de mi colección, a la que por cierto no añado un nuevo ejemplar desde mayo y que todavía a día de hoy sigue guardada en una caja, esperando a que el salón esté decente para darle un lugar preferente.

Las mudanzas son un asco.

Vamos con ello:

1. Bandada (editorial Kalandraka)


En mi opinión, no se ha escrito fábula más estremecedora sobre la humanidad y sus pecados colectivos. Pocas palabras, bien escogidas, acompañadas de ilustraciones detallistas en blanco y negro. No esperéis el típico libro infantil en esta joya de la editorial Kalandraka. 

Por cierto, no es la única pieza excepcional de esta editorial gallega, que tiene una librería propia en la calle Santa María, cerca del metro Antón Martín. Este espacio para soñar, en el que exponen las ilustraciones originales de los autores de muchas de las obras que editan y donde organizan cuentacuentos para niños y adultos, bien merece una visita. Dejaos aconsejar por Belén y el resto de chicas que trabajan allí. 

2. Este no es mi bombín (editorial Milrazones)


Un clásico de Jon Klassen, con sonrisa pilla asegurada incluso para los adultos más serios. Y qué decir de las reacciones infantiles ante este juego de palabras e imágenes complementarias, donde las ilustraciones escriben la parte de la historia que las letras dejan a merced del lector. 

Si buscas un cuento con el que pasar un buen rato, con el que recuperar esa sensación de "qué ocurrirá a la vuelta de la página", y terminar pensando un: "¡otra vez!" y casi aguantarte un saltito de alegría, este es tu libro. 

Si así lo viven los mayores, imaginad a cualquier niño a partir de los 2-3 años. Delicioso.

3. Habría que (editorial Kokinos)


Aviso a navegantes: si eres de lágrima fácil, asegúrate de tener un buen cargamento de kleenex antes de abrir este libro de otra de mis editoriales fetiche del álbum ilustrado, Kokinos. A poco que avances en su lectura se te irá haciendo un nudo en la garganta, es inevitable, ni te molestes en reprimirlo. Espera al final y ya fliparás.

Una historia para todos los que nos despertamos cada día soñando un mundo mejor. Ahí es nada.

Aún recuerdo la primera vez que cayó en mis manos, rompí a llorar en medio de la tienda. Ele, esa soy yo. 

Es un título al que tengo especial cariño y que he regalado en más de una ocasión: fue el que inauguró mi colección, el primero de la estantería, el que venció mi vergüenza a comprar para mí libros en principio destinados al público infantil, gracias a que el parejo me lo regaló en las Navidades de 2013. Y desde entonces, compro un cuento por mes. Bueno, desde mayo de este año ya no.

4. Tú no me asustas (editorial Thule)


Ilustraciones y texto en forma de poema conforman esta historia atípica y en cierto modo oscura, que se atreve a profundizar en nuestros miedos y darles el papel necesario y merecido de contrapunto a nuestras alegrías, transformando lo negativo en positivo. Un libro que habla de la necesidad de sentir lo que asusta para valorar lo que nos reconforta.

Un cuento para adultos y niños miedosillos, es decir, para todos. 

El favorito del parejo en mi colección. 

5. Corazón de madre (editorial Libros del Zorro Rojo)


"Cuando un hijo se ríe a carcajadas, el corazón de una madre se pone a bailar..."

Un cuento sin pretensiones y precisamente por ello enorme: palabras sencillas directas a la patata combinadas con ilustraciones coloridas de trazos definidos, esos dibujos casi reducidos al símbolo que cualquiera podría reproducir y que tanto mérito tiene crear. 

Un cuento que ilusiona y duele a partes iguales.

Inocencia en estado puro, editada por Libros del Zorro Rojo, otra de las editoriales de las que compraría todo su catálogo infantil con los ojos cerrados. 

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Y bien, esta es mi selección. Hay muchísimas obras de arte que me dejo en el tintero... ¿Algún título que echéis de menos? ¿Recomendaciones para mis próximas compras, cuando por fin me decida a retomar la colección? ¿Os he ayudado con la carta a los Reyes?

Espero vuestras opiniones, chatos.



jueves, 26 de marzo de 2015

Carta abierta a Almudena Grandes

Querida Almudena Grandes:

Mira, no sabía si escribirte o no, el caso es que al final me he decidido. 

Me ha costado reconciliarme con la literatura. Con tanta carrera y tanto máster, ya sabes, vicisitudes de esta generación hiperformada, los únicos libros que han entrado en mi hogar en los últimos años no pueden considerarse precisamente ficción. Ay, yo, que era una devoradora empedernida de novelas en mis años mozos, condenada a los manuales financieros. Qué sufrimiento. El tema es que en 2014 tuve vacaciones de verdad por primera vez en la tira de tiempo, y me descargué ilegalmente tu libro de "El corazón helado", que me ventilé en una semanita, quitándome horas de sueño. (No te enfades por lo de la descarga ilegal, porfi).

Ya conocía tu obra más o menos, el primero que me leí fueron "Las edades de Lulú", a escondidas, que no podía comentar la obra más que con el parejo y algunos colegas de mente abierta. Luego, un verano, pillé por banda "Castillos de Cartón", que me gustó muchísimo, tan sensual, tan tierno y amargo a la vez... Te prometo que el primero lo compré y el segundo lo cogí prestado de la biblio pública, para que veas que mi historial delictivo con las descargas es bastante reciente. 

Bueno, pues qué te voy a decir, "El corazón helado" me flipó. Se lo voy recomendando a todo el mundo con ánimo de un novelón larguito (no te preocupes que mis amigos son mucho de biblio pública). Fíjate, tanto me has enganchado, que después me he leído "Los aires difíciles", luego "Inés y la alegría" y la semana pasada me terminé "El lector de Julio Verne". Todos, descargados ilegalmente, a quién voy a engañar. 

El que más me ha molado con diferencia de los tres es "El lector de Julio Verne". 




Has conseguido transportarme a otro paisaje, otra época, y he visto el mundo con los ojos de un niño que no es tan inocente, como la mayoría de los niños (parece mentira que todos nosotros hemos sido niños, y desde luego yo, no sé los demás, he sido inocente pero también muy lista y me daba cuenta de muchas cosas). Me he emocionado en muchos pasajes, me he identificado con los personajes, podía oler la aceituna prensada en las almazaras... Que me ha encantado, vaya. 

Eso sí, Almu, una cosa te voy a decir, que si no reviento: esto de que la Filo se quede preñada a la primera de cambio de un guerrillero que baja una vez al pueblo desde el monte, me ha rechinado un poquitín, ¿eh? ¡Vaya alarde de fertilidad, no me jodas! 

No te lo tomes a la tremenda, que yo ando un tanto enajenada con el asunto este, y vale que la Filo es una jovenzuela, eran otros tiempos y no se esperaba a la treintena para la reproducción, y que la obra es ficción y todo lo que tú quieras, pero no te pases, Almu, que si quieres darle un toque realista al relato, por cuestión de probabilidades, habría sido más factible que la Filo le hubiera dado al mambo hasta la extenuación con el guerrillero y aquí paz y después gloria, ni preñamiento ni pamplinas. Cada uno a su casa y tan contentos.

Por lo demás, gracias por todo. Ya te cuento cuando termine "Las tres bodas de Manolita", que por el momento va bien.

Un cordial saludo.